El Papa ha lamentado este sábado que en ciertos ambientes se tienda a considerar la religión como un factor «socialmente insignificante e incluso molesto», y dijo que ello no justifica el tratar de marginarla mediante la denigración, la burla e incluso la indiferencia ante episodios de «clara profanación».El Pontífice hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió a la nueva embajadora de España ante la Santa Sede, María Jesús Figa, que ha presentado sus cartas credenciales.
