El jefe de la CIA, Leon Panetta, ha reconocido que la tortura de los prisioneros de Guantánamo y de las cárceles secretas de la Agencia contribuyeron, entre otras pruebas, a identificar al enlace de Bin Laden, conocido con el seudónimo de Abu Ahmed, un debate que amenaza con ensombrecer la victoria política, militar y simbólica de Obama, y recuerda el lastre moral y legal heredado del gobierno de George Bush.
