Es mucho lo que está en juego el próximo 22 de mayo. Los socialistas corren el riesgo de perder tradicionales feudos de votos como Barcelona, Sevilla o Zaragoza. Y hay comunidades que podrían pasar a manos del PP como Aragón o Castilla-La Mancha, región que será clave para medir las fuerzas de PSOE y PP de cara a las elecciones generales de 2012.
