La sede del BCE en Frankfurt es este mañana un hervidero de enfados y amenazas, todos contra la canciller alemana. Según han publicado varios medios económicos, Alemania y el FMI están dispuestos a orquestar una reestructuración ordenada de la deuda pública de Grecia en la que el BCE, como gran tenedor de deuda griega, será el que tenga que pagar la mayor parte de los platos rotos.
