La “primavera árabe” consiguió convencer al G–8 que representa una causa justa. En la cumbre de Deauville y en su declaración final, los ocho países mas ricos del mundo decidieron proponer una ayuda para los países que la protagonizan en Medio Oriente y África del Norte. Al mismo tiempo, el presidente norteamericano Barack Obama se comprometió con Francia y Gran Bretaña a ayudar a “terminar el trabajo en Libia”.
