Los líderes de los principales Gobiernos europeos exigen a Gadafi que abandone el poder y permita una transición rápida y «pacífica« a la democracia. El cambio de régimen preocupa a Occidente, que quiere evitar un vacío de poder en Libia. En teoría, el futuro político de Libia quedaría en manos del «Consejo Nacional de Transición», el órgano de gobierno de los rebeldes que ha sido reconocido ya por una treintena de países.
