Irene se degradó ayer a tormenta tropical sobre la ciudad de Nueva York.El presidente estadounidense, Barack Obama, alertó desde la Casa Blanca que «el peligro no terminó, porque los ríos pueden crecer y provocar más inundaciones» y que las labores de recuperación podrían durar semanas.El ojo de la tormenta, pasó por la Gran Manzana por la mañana, mientras millones de personas se quedaron sin electricidad a lo largo del Atlántico. En Nueva York, que había una lanzado una inédita orden de evacuación obligatoria para 370.000 personas
