Los líderes de Rusia, Dmitri Medvedev, y el Reino Unido, David Cameron, dieron hoy tímidos pasos para la normalización de las tensas relaciones entre sus países, aunque se mantuvieron en sus trece en lo relativo al «caso Litvinenko». Otro asunto controvertido que fue puesto sobre la mesa por Cameron durante la reunión con el líder ruso fue la situación con la compañía British Petroleum (BP), cuyas oficinas en Moscú fueron registradas a finales de mes por las fuerzas de seguridad rusas.
