En las calles de las grandes ciudades griegas hay protestas cada vez más subidas de tono. Y en Europa y en Washington, más y más dudas sobre el cumplimiento de los objetivos de déficit, sobre si hay que seguir prestando ayuda y, en definitiva, sobre las posibilidades de Atenas de evitar la bancarrota. En medio de una recesión profunda y de una tensión social y financiera que amenaza derribo, el Gobierno socialista de Yorgos Papandreu ha anunciado el enésimo paquete de medidas para tratar de evitar a toda costa la quiebra.
