Es la primera vez desde la segunda guerra mundial que una recuperación económica en Alemania no beneficia la intención de voto del canciller. Angela Merkel ha ido dejando una desastrosa gestión de la crisis griega y utilizado a los mercados para infligir disciplina a los países sureños. Pero el dóberman ha mordido la mano de su dueño y canciller ha perdido el control. En la última semana, el fantasma de Lehman Brothers ha sobrevolado Europa.
