En la primera visita “express” después del derrocamiento de Muammar Kadafi, el presidente francés y el primer ministro británico aterrizaron ayer en Trípoli y visitaron Bengazi para una tour simbólico y caótico, donde celebraron el triunfo de la revolución libia, que no es otra que la suya. El viaje se mantuvo en secreto por razones de seguridad, a pesar de que los rebeldes consideran a ambos líderes los padrinos de su epopeya.El primer ministro británico ha reconocido en Trípoli sentirse impresionado por todo lo que ha visto. «Es grandioso estar en la Libia libre», ha dicho Cameron.
