Ni voto ni voz. Las súbditas saudíes, condenadas a una «infancia perpetua», recibirán de su monarca el derecho a participar en las elecciones municipales. Podrán, al fin, votar y ser votadas. Pero su primavera tendrá que esperar: el anuncio de este domingo no se hará efectivo en los comicios del próximo jueves –los segundos en la historia del país- sino dentro de cuatro años.
