A los cerebros que han diseñado la estrategia del Gobierno para mejorar la imagen de España en el extranjero y que incluye el viaje del presidente, Mariano Rajoy, a Nueva York les ha salido el tiro por la culata.Ayer, la fotografía del dirigente fumándose con deleite, casi con éxtasis, un puro mientras pasea por la Sexta Avenida junto a su séquito de colaboradores, ha levantado ampollas tras hacerse pública en medios escritos y en Internet, que hierve con comentarios -humorísticos algunos, pero inflamados de indignación la mayoría- sobre la polémica fotografía, que ven como la viva estampa de la despreocupación y, por tanto, una bofetada a los ciudadanos en plena crisis.
