Prácticamente doblado el crítico cabo de octubre con una holgada cobertura de la deuda en los mercados, España descubrió que 40.000 millones arriba o 40.000 millones abajo —el 4% del producto interior bruto (PIB), la cantidad necesaria para recapitalizar los bancos— “no es tan importante”, en palabras del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. El presidente desdramatizaba así los resultados de un Consejo Europeo de octubre que no respondió a las expectativas creadas en el de junio, cuando España creyó ver una vía de alivio a su déficit. 
