
Algo está pasando en la ‘fábrica’ de Europa. La industria alemana no levanta cabeza y sus datos siguen mostrando un cuadro general preocupante. A una trayectoria ya descendente antes del covid le han seguido una guerra en Ucrania que ha hecho trizas su estrategia de éxito de importar energía barata desde Rusia y un incierto escenario económico que han agrandado el agujero.
