
Cada 11 de septiembre, Cataluña conmemora su Día Nacional, la Diada. Para muchos, la elección de esta fecha parece evidente, ligada a la caída de Barcelona en 1714 durante la Guerra de Sucesión. Sin embargo, su origen como jornada de reivindicación y, finalmente, como fiesta oficial, es mucho más complejo y “bastante espontáneo”. No fue una decisión tomada en un despacho, sino un sentimiento que fue creciendo y consolidándose a lo largo de las décadas, superando divisiones políticas y prohibiciones hasta convertirse en el símbolo que es hoy.
