A Blair se le había pedido que volviera este viernes a la comisión para contrastar su versión con la de otros testigos. Pero su comparecencia no ha aportado grandes novedades. Ha dicho que no ofreció al presidente Bush «un cheque en blanco» y se ha esforzado por transmitir la idea de que la intervención fue una decisión colegiada que conocían todos sus ministros.
