Una de las endiabladas consecuencias de los resultados electorales del 22 de mayo es que ha colocado la deuda autonómica en el centro del campo de batalla política.Trasladado eso al principal asunto público actual, la limitación del déficit, la sostenibilidad de la deuda y la credibilidad de las finanzas públicas, significa que su gestión, en el sentido más amplio, recae tanto en el tándem Zapatero/Rubalcaba como en Rajoy. Ya no es competencia sólo de los dos primeros ni aún exclusivamente del segundo. Pero es un problema de los tres.
