La decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) de acusar a Muamar Gadafi de crímenes contra la humanidad, aprieta y legaliza el nudo que David Cameron y otros habían atado gratuitamente alrededor de su cuello. Pero lejos de apurar su remoción del poder, la acción de la CPI podría reforzar la determinación de Gadafi de quedarse y luchar hasta el final.
