Barack Obama ha atribuido a «los más altos niveles» del Gobierno de Irán la responsabilidad del presunto complot terrorista abortado por la seguridad norteamericana. El presidente ha insistido en que Estados Unidos dispone de pruebas convincentes sobre la vinculación de los autores materiales de la preparación de los atentados con el régimen islámico, y aseguró que su Administración intentará que Irán responda por lo ocurrido, «sin renunciar a ninguna opción».
