Silvio Berlusconi ha logrado superar la moción de confianza con mayoría absoluta y seguirá gobernando Italia. A pesar del clamor de la calle, de la inédita unión de la oposición y de las grietas cada vez más profundas en su Gobierno, el primer ministro ha logrado reunir los votos que necesitaba para seguir en el poder. Il Cavaliere, acosado por seis procesos judiciales y por una imagen política y personal cada vez más deteriorada, logra prolongar su agonía. Y con la suya, la de todo el país.
