Nicolas Sarkozy quiere pasar a la posteridad como un reformista. Su ambición, ha confesado hace unos días, no son las urnas sino la Historia. Anoche, el presidente francés concedió una entrevista que fue televisada en directo por nueve canales. La idea no expresada era recordar a los franceses, aunque sin decirlo claramente, que se presentará a la reelección en las presidenciales del 22 de abril y 6 de mayo. La intención publicitada era presentar a los ciudadanos un plan de choque, el tercer gran ajuste económico, lleno de “medidas fuertes”.
