En vísperas de las elecciones presidenciales del 4 de marzo, los partidarios del presidente ruso Vladímir Putin, el favorito entre los cinco candidatos, han convertido Moscú en un escenario geoestratégico y se aprestan a tomar posiciones en sus plazas más céntricas para evitar que éstas sean ocupadas por el movimiento “Por unas Elecciones Limpias” al concluir la jornada de voto.
