El futuro del Principado de Mónaco ya está asegurado. Alberto de Mónaco y Charlene Wittsstock han sellado su relación con dos bodas, una civil y de carácter familiar, y otra eclesiástica esta.Entre los actores estaba Nicolas Sarkozy, presidente de la República Francesa, alguien con el poder suficiente como para fagocitar Mónaco si los Grimaldi no aseguran su dinastía.
